Misery: Entre la novela negra y el terror.

Misery, Stephen King, Titivillus, 390pp. 1987

AUTOR

Stephen Edwin King, nacido en Portland (Maine), sufrió el abandono de su padre con tan solo dos años. Además, en su juventud presenció como uno de sus amigos, al quedar atrapado en unos rieles, fue arrollado por un tren; aunque se puede llegar a pensar que un acto así ha podido marcar la literatura de Stephen, este rechaza la idea – En mi opinión, creo que un mínimo si ha debido marcar sus historias, al menos de manera inconsciente -.

Al cumplir los trece años descubrió unos libros de ciencia ficción y terror de su padre; fue gracias a estas lecturas que se introdujo en estos géneros literarios. Desde entonces, firme y con perseverancia, fue realizando pequeños relatos, a pesar de que las revistas se los rechazaran. No obstante, obtuvo su primera publicación, dentro de los relatos cortos, con In a Half-World of terror por la revista Comics Review de Mike Garrett.

Como escritor, su primera obra publicada fue Carrie (1974), la cual en un principio fue desechada por el propio autor, pero gracias a su pareja Tabitha la rescató y terminó; Así, Stephen King pudo iniciar un camino de reconocimiento. Más tarde, tras la publicación de Los Tommyknockers, su familia y amigos decidieron ayudarlo a dejar la adición hacia el alcohol y las drogas que llevaba manteniendo hacía una década.

Todas estas experiencias se vieron reflejadas en los personajes de sus obras, pues en sus primeros trabajos se mostraban familias trabajadoras con problemas económicos; A finales de los 80 pasaron a una clase media; Y en los 90 eran pilotos, escritores o trabajos similares. Además, el accidente automovilístico que sufrió en el verano de 1999 sirvió de inspiración para la obra From a Buick 8 ya que uno de los protagonista fallece en un misma situación. Lo mismo ocurre con Misery en la que un escritor sufre un accidente en carretera; y encontramos también reflejos de esta experiencia en la séptima entrega de La torre oscura.

Lee cuatro horas al día y escribe cuatro horas al día. Si no encuentras el tiempo para hacerlo, no podrás convertirte en un buen escritor.

Stephen King

En cuanto al estilo literario, goza de gran dinamismo, profundidad y longitud pues considera que las buenas historias deben ser como una “semilla”: plantas la idea, la cuidas, pero es ella la que crece sola, sin saber cómo acabará; También es destacable el detallismo presente en las obras, así como por entrelazar unas historias con otras a través de personajes o ambientaciones. Por otra parte, la narración gira entorno al suspense, análisis y descripciones detalladas con variedad de personajes. Dicha complejidad psicológica le ha llevado a que muchas de sus novelas sean consideras best-sellers y adaptadas a la gran pantalla.

En conclusión, podríamos denominar a Stephen King como uno de los maestros de la literatura de terror de la actualidad, pero estos méritos los ha conseguido gracias a sus referentes e influencias. Entre ellas encontramos a H. P. Lovecraft a través de técnicas como la conexión de historias o empleo de recorte de periódicos, aunque se diferencian en que King mantiene unos finales positivos. Por otra parte, no podía faltar uno de los padres del género de terror contemporáneo, y me refiero a Edgar Allan Poe; Un buen ejemplo lo vemos en que El resplandor, la cita «Y la muerte roja dominó sobre todas las demás» recuerda a «Y la oscuridad y la decadencia y la muerte roja mantienen un dominio ilimitado sobre los demás» de la obra de Poe Muerte roja. Otros autores influyentes fueron Shirley Jackson como vemos en la novela El misterio de Salem´s Lot, o John D. MacDonald en cuanto al género criminalístico.


Premios: Stoker (1987, 1996, 1998, 2006, 2008) y Edgar (2015).

OBRA: Misery

Tras un accidente automovilístico, el aclamado autor Paul Sheldon despierta en una situación de inmovilidad. Pero no todo es malo, ya que se encuentra bajo los cuidados de su mayor fan, Annie Wilkes… aunque poco a poco irá dejando ver su verdadera personalidad.

Con esta premisa comienza Misery, obra de1987, para embarcarnos en un viaje de desconocimiento, tensión y agobio que no deja indiferentes. Como toda la producción literaria de King, esta obra se encuentra muy vinculada con su vida: Una de las principales inspiraciones fue la reacción de sus fans ante la novela Los ojos del dragón (1984) pues se salía del género del terror al que los lectores estaban acostumbrados; Otra fuente importante fue su adicción a las drogas y el alcohol, así como su lucha por dejarlas.

«Tomen a la enfermera psicótica en Misery que escribí cuando tenía problemas con las drogas. Sabía lo que estaba escribiendo. Nunca hubo dudas. Annie fue mi problema con las drogas, y era mi fan número uno. Dios, ella nunca quiso irse.»

Stephen King

Del mismo modo, mientras realizaba un viaje a Londres, confiesa el autor que tuvo un sueño que lo ayudó a componer la obra de Misery. En una de las primeras versiones (titulada La edición Annie Wilkes) el final era muy distinto al que conocemos, pues la obra escrita por Paul Sheldon acabaría encuadernada con su piel, mientras que Misery, la cerda de la granja de Annie, se comería su carne – Lo sé, un final muy grotesco, pero curioso -.

Respecto a la estructuración, he decir que externamente sigue una división de tres partes, y dentro de ellas capítulos no muy extensos. En cambio, la organización interna coincide con la externa hasta la tercera parte, ya que considero que el fin de ésta se mantiene hasta el desenlace (en la mitad de la cuarta parte titulada “Diosa”).

Por otra parte, uno de los aspectos que más me llamó la atención fue la escasez de personajes. King logra erigir una historia apoyándose en dos personajes encerrados en un único espacio. Por un lado, tenemos a Annie Wilkes, quien aparece una vez Sheldon se despierta en su habitación de invitados; Al parecer lo ha rescatado de su accidente de coche, pero a causa de una gran nevada, no pudo trasladarlo al hospital. No obstante, como lectores, percatamos que algo no va bien cuando suministra fármacos a su paciente de una manera tan concienzuda; Por mucho que en un pasado hubiese ejercido de enfermera, no explica el hecho de ese alijo de medicamentos tan fuertes. Al avanzar en la historia, percibimos que Annie no tiene una buena salud mental – Vamos que está fuera de sus cabales – lo que la hace sufrir “ausencias” repentinas que no suelen acabar en buen puerto (Por culpa de una estas, Annie tiró a la pared un tazón con caldo y está fue la consecuencia que tuvo que sufrir su “paciente” «Vio el estropajo revolviéndose lentamente en las oscuras profundidades del cubo como un animal ahogado. Contempló la costra de jabón flotando. […]. Bebió deprisa, tragando las cápsulas»). Asimismo, termina por descubrir su locura cuando lee que en la última entrega de la saga de Misery, la protagonista es “asesinada” por la persona que cuida bajo su techo; No piensa tolerarlo, por lo que obliga a Paul Sheldon a escribir una continuación; Misery no ha muerto.

Kathy Bates interpretando a Annie Wilkes en la adaptación de Rob Reiner (1990)

Por su parte, Paul Sheldon es el contrapunto de Annie, pues a pesar del carácter atormentado, su mente no anda tan perdida como la de su captora; Es consciente, en todo momento, de que requiere de un trato distinto al resto de personas, pero hasta que lo descubra habrá de pasar por situación no muy agradables. Quizá por eso accede a las insistencias de continuar su obra, a pesar de que odiaba escribirla – Solo la había prolongado porque era una buena fuente de ingresos, por lo que podemos ver como en el mundo de las editoriales a veces prima más el éxito que la calidad -. Ahora bien, otra razón que le hace seguir escribiendo es la agradable sensación de escribir manteniendo una rutina disciplinada, ya que trabaja mejor sin la dependencia del alcohol y el tabaco. Presenciamos como el sentimiento de aprecio, por muy mínimo que sea, va en aumento; Es lo único que tiene que agradecerle a la señorita Wilkes.

James Caan interpretando a Paul Sheldon en la versión de Rob Reiner (1990)

Personalmente, nunca me he sentido atraída por el género de terror – Esta es la primera obra que leo de Stephen King -. Sin embargo, con Misery he podido experimentar una grata sorpresa, pues el terror es más psicológico que paranormal y la historia se fundamenta en la tensión y suspense constante – ¿Saldrá vivo? ¿Lo encontrarán? ¿Quién es Annie en verdad? Eran las preguntas que más me asaltaban -. Recuerdo que en la primera expedición de Paul, después de que Annie abandonase la casa, estaba sumida en un ambiente agobiante, casi sin darme cuenta retuve la respiración a la espera de que Annie volviese y acabara con él, aunque no fue así.

«Observó el suelo y por un momento la idea de que debía de haber dejado huellas en aquellas baldosas blancas hexagonales se hizo tan obsesiva que llegó a verlas.»

En conclusión, Misery está a medio camino de la novela negra y de terror, no posee fenómenos parapsicológico, aunque no son necesarios porque la locura de Annie suscita más terror que cualquier elemento sobrehumano. El desequilibrio se encuentra en la realidad del lector, por lo que éste no está a salvo de encontrar una persona con las características de Wilkes. Además, hay dos grandes referencias a la literatura universal: Por una parte, Paul Sheldon es una versión moderna de Scheherezade de Las mil y una noche, ya que ambos personajes inventaron historias para sobrevivir; y por otro, Annie encarna a los fanáticos que atacaron a Arthur Conan Doyle por matar al personaje de Sherlock Holmes.

Por tanto, Stephen King logró, en un único espacio y con tan solo dos personajes principales, construir una historia compleja, con trasfondo, de la manera más sencilla posible. Sin duda, Misery se ha convertido en una de las novelas que recomendaré siempre.

Un saludo cafeteros. Os leo en comentarios 🙂

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