
AUTOR

Andrezej Sapkowski nació el 21 de junio de 1948 en la ciudad polaca de Łódź . Académicamente, destaca su rumbo en la carrera de economía y su posterior trabajo como directivo de ventas de comercio exterior en una compañía, aunque nunca abandonó su afición a la lectura y escritura. De hecho, comenzó su carrera literaria como traductor de ciencia ficción.
Más adelante, con la participación en un concurso literario, consiguió que su primer relato corto, El brujo (1986), se publicase en la revista de fantasía literaria más importante de Polonia: Fantastyka; Tuvo un gran recibimiento tanto en el público como en la crítica – El propio autor afirma que, al ser un hombre de negocios familiarizado con el marketing, sabía cómo vender y, de hecho, se posicionó en el tercer puesto del concurso -. De esta forma, gracias al tipo de narración y la idea de introducir elementos célticos con alusiones a varias obras literarias de otras culturas o problemas históricos del mundo, su fama aumentó.
Asimismo, es autor de El mundo del rey Arturo; Maladie; y El ojo de Yrrhedek, además de otros cuentos. Sin embargo, la obra que le convirtió en un auténtico escritor reconocido, al menos en Polonia durante la década de los 90, fue la saga de fantasía El brujo (iniciada ya con el relato corto antes mencionado). Esta historia se divide en tres colecciones de relatos cortos y cinco novelas, en las que está muy presente la mitología y tradición eslava. Debido al éxito que experimentó la saga, fue adaptada en 2001 a una serie de televisión y, más tarde, a una película hecha con retazos de la serie – Como vemos, ninguna de estas adaptaciones tuvo éxito -. Actualmente, estamos a la espera del estreno de la versión de Netflix bajo el título The Witcher. Otras adaptaciones de las novelas las podemos encontrar en el campo de los videojuegos puesto que la editora polaca CD Projekt sacó en 2007 un juego para PC basado en el universo de Geralt.
Por último, su producción literaria ha sido traducida al checo, ruso, italiano, alemán, francés, eslovaco, portugués y español. De este último idioma me gustaría hacer una apreciación especial a la traducción de José María Faraldo, bajo la edición de Alamut, ya que supo como pasar del polaco al español los distintos registros lingüísticos que emplea el autor con su lengua natal. Por eso, desde este blog, quiero darle mis felicitaciones y agradecimientos por habernos dado una edición con una calidad tan alta.
Premios: Cinco premios Zajdel por tres historias cortas (El mal menor; La espada del destino; En el cráter de la bomba) y por dos novelas (La sangre de los elfos; y Narrenturm). Un premio español Ignotus a mejor antalogía por El último deseo, y por Los músicos (mejor historia corta extranjera). El prestigioso premio de Polityka Passaport (1997) solo apto para artistas con grandes posibilidades de éxito internacional. Por último, el premio Sfinks.
Por otra parte, es ciudadano honorario de la ciudad de Łódź desde el 2008 – Podríamos decir que Sapkowski es en Polonia lo que Cervantes en España -.
OBRA: La sangre de los elfos.
Con la llegada de las pesadillas, Ciri debe aprender a controlar el poder que habita en ella, por lo que Geralt de Rivia, el conocido brujo, la llevará con los hechiceros para que la enseñen su poder y cómo dominarlo. Sin embargo, paralelamente, los reinos empiezan a prepararse para la guerra, conflicto en el que, misteriosamente, se halla Ciri involucrada.
Así da comienzo el primer tomo de la saga de Geralt de Rivia que no se comprende en un conjunto de relatos cortos sino que hay una historia novelada, permitiendo un mejor análisis de la estructuración. Así, la organización se divide en siete capítulos dentro de los cuales se disponen diferentes historias, a veces paralelas, que van enriqueciendo la trama hasta formar el argumento de La sangre de los elfos. Dentro de la estructuración, me gustaría destacar las elipsis temporales ya que fue el único factor que me desagradó en la lectura. Este elemento literario, en mi opinión, llega a entorpecer levemente la lectura, pues puede llegar a confundir al lector – ¿Cómo es posible que hace una página dos personajes estuvieran juntos y ahora han pasado unos meses y se han separado? -. No obstante, la lectura no se complica ya que las descripciones que se combinan con los diálogos breves y dinámicos producen un gran disfrute.
En cuanto a los personajes, a diferencia de otras sagas de fantasía – como podéis ver en el comentario que hice de Juego de tronos -, son más bien escasos lo que permite conocerlos en mayor profundidad y que el autor les aporte características concretas o un mayor trasfondo literario. En La sangre de los elfos, vemos cómo va evolucionando el personaje de Ciri tras haber sido rescatada por Geralt y llevada a Kaer Morhen para protegerla de miradas indiscretas; Esta pequeña niña tiene el don de enamorar al lector al instante por su dinamismo, el ansia de curiosidad y la persistencia ante los ejercicios físicos llevados a cabo en el refugio de los brujos – En cierto modo, es un personaje muy parecido a Arya Stark en los primeros libros -. Por su parte, en esta entrega, Geralt no destaca mucho ya que ya fue introducido en la historia en el relato corto El brujo.

Por otra parte, Sapkowski ha sido capaz de compaginar su narración con la inclusión de problemas o situaciones del mundo real. Tal es el punto que la invasión de Nilfgaard es un reflejo de las que sufrió Polonia por parte de Alemania el 1 de septiembre de 1939, siendo el desencadenante de la Segunda Guerra Mundial, y por parte de la URSS el 17 de septiembre del mismo año, lo que supuso una importante victoria para el Ejército Rojo de la Unión Soviética. Asimismo, el reino de Redania, bajo el gobierno del rey Vizimir, comparte prácticamente el mismo escudo que el país natal del autor, Polonia.

Del mismo modo, la ideología del autor marca el tratamiento de ciertos temas como el racismo o las diferencias entre las clases sociales, los cuales están muy presentes en la historia. Para empezar, en las primeras páginas de la novela se presenta a un grupo de personas de distinto rango reunidas y debatiendo sobre la guerra. Ya solo los registros lingüísticos determinan la comunicación («¡Pos ya que hablamos de barriles —chilló un gnomo […]– sacaos uno más, señores gremiales! ¡Al poeta Jaskier se le secó el coleto y a nosotros de la impresión tampoco nos vendría mal!» Como vemos el gnomo tiene un vocabulario más coloquial y bajo de lo que puede tenerlo un elfo, por ejemplo). Igualmente, uno de los conflictos de la trama de La sangre de los elfos es el bando terrorista de los Scoia´tael (o los Ardillas en la lengua común) compuesto por no-humanos cansados del rechazo que sufren tanto ellos como su cultura por parte de los humanos; Esta situación recuerda a la que sufrieron los indios americanos con los europeos recién llegados.
Dicha corriente de pensamiento da lugar a personajes que defienden la igualdad de la mujer. Por ejemplo, en el gremio de los hechiceros, ellas son tan poderosas como ellos y tienen los mismos puestos en la política (consejeros de los monarcas… y en algunos casos espías); E incluso el pueblo portuario de Gors Velen se sustenta económicamente gracias a la escuela de hechicería de Aretusa, por lo que la presencia de las féminas en el pueblo es toda una bendición – Me encanta cómo Sapkowski ha situado a las mujeres, dentro de un ambiente medieval, en puestos tan elevados y con unos caracteres muy distintos entre ellas -. Son dos las hechiceras que más destaco de esta entrega: Por un lado, Triss Merigold por su carácter de institutriz hacia Ciri hasta la llegada de la primavera, y, por otro lado, Yennefer de Vengerberg, quien también educa a la joven en las artes de la hechicería pero con métodos más distintos a los de Triss – No olvidemos el pacto de sinceridad entre ellas, o la manera cariñosa y málevola de llamar a su aprendiz «Feucha» -. Asimismo, aunque puede no ser muy relevante, me llamó la atención la figura de Meve, reina de Lyria, pues en un pequeño párrafo explica al lector como pasó de la nada al gobierno de un país («[…]Todos esperaban a algo. Todos me miraban de reojo. Y yo… Y yo entonces… Les enseñé. Les enseñé a todos de lo que era capaz, de tal modo que hasta las murallas temblaron y los osos de los alrededores se despertaron en sus cuevas. Y los pensamientos idiotas se les fueron de las cabezas al instante. De pronto supieron todos quién mandaba allí.»).
Por último, y no menos importante, me gustaría mencionar un pequeño monólogo de un druida, el cual no es relevante en la narración, pero sí en al realidad del lector. Parece que el autor habla en ese momento, advierte al lector de los peligros de considerarse superior. Para qué luchar si se acabará gobernando entre cenizas y polvo.

En resumen, La sangre de los elfos se sitúa en una de las grandes novelas de fantasía adulta del momento con personajes trabajados, no tipificados, y bastante humanos – Incluso aquellos de no deberían tener sentimientos -. De igual modo, la influencia de Tolkien se hace muy patente esta novela, y en toda la saga en general, pues ambos autores han introducido sus experiencias del conflicto de la Segunda Guerra Mundial (Sapkowski al reflejar las invasiones de Polonia, y Tolkien su experiencia como soldado). También, las referencias a los conflictos o asuntos de la sociedad actual no pasan de manera baladí ante la mirada del lector, pues el autor los introduce porque cree en ellos – Habla y muestra el racismo de una manera verdadera y concreta sin pretender mostrar una imagen moralista -. Por tanto, habrá que ir viendo cómo se desarrolla el resto de la historia de Ciri y Geralt, pero de momento, os recomiendo la lectura de La sangre de los elfos.
Un saludo cafeteros. Espero que os haya gustado y, como siempre, os leo en comentarios.
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