Lolita de Vladimir Nabokov

Lolita; V. Nabokov; Milenium; 1955.

AUTOR

Vladimir Nabokov (10 de abril de 1899 – 2 de julio de 1977) nació en San Petersburgo dentro de una familia aristócrata donde su padre ejercía de abogado y político liberal. Este contexto le propició la oportunidad de estudiar varios idiomas como el inglés y el francés, convirtiéndose en trilingüe a una edad temprana. Sin embargo, en 1919 tuvieron que exiliarse a Alemania e Inglaterra por temor al movimiento bolchevique, aunque Nabokov asistió a la universidad de Cambridge. Más adelante, en 1922 la desgracia llegó a la familia por el asesinato de su padre al tratar de proteger al líder del Partido Democrático Constitucional. Finalmente, en 1940 llegó a Estados Unidos desde Francia huyendo de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial.

Respecto a su producción literaria, comenzó el mismo año en el que falleció su padre pues trabajó como traductor y publicó pequeños relatos en el periódico Rul, el mismo en el que su padre ejercía de editor. De este modo, su primera novela vio la luz en 1926 titulada Mashenka y desde entonces se sucedieron otras obras como Rey, dama y criado (1928), La defensa de Luzín (1930) o Habitación oscura (1933); Acabó convirtiéndose en uno de los principales escritores de la época – Actualmente se le considera uno de los autores más importantes del s.XX en lengua inglesa -. Por otra parte, cuando llegó a Estados Unidos impartió clases de Literatura Comparada y Ruso en el Wellesley College, Cambridge o Cornell, y realizó ensayos entre los que destaca el dedicado al escritor ruso Nikolai Gogol (publicado en 1944). Durante sus años americanos, los cuales darían su fin en 1959, obtuvo la nacionalidad y escribió uno de sus libros más conocidos – y polémicos -: Lolita (1955). Dicha narración fue adaptada a la gran pantalla, permitiéndole llevar una vida holgada dedicada a la escritura, aunque ofreció algunas conferencias universitarias.

La transición de una lengua a otra es como un lento viaje nocturno de un pueblo a otro con tan solo una vela para iluminarse.

V. Nabokov sobre la traducción.

Como escritor sus características principales se basan en la perfección formal, los retratos sociales combinados con la ironía y la detallada descripción psicológica, la inspiración en las mariposas y el ajedrez, los argumentos complejos, los juegos de palabras y el uso de la aliteración. Estos rasgos aparecen en toda su producción u otras obras como Pnin (1957), Pálido fuego (1962) o Ada o El Ardor (1969). Igualmente, en muchas ocasiones fue comparado con el autor polaco Joseph Conrad pues V. Nabokov, a pesar de que sus primeros escritos fueran en ruso, alcanzó el máximo reconocimiento internacional por medio del inglés; No obstante, Conrad nunca empleó su lengua natal en la escritura y el mismo Nabokov rechazaba esta comparación por ideas estéticas – Las comparaciones son odiosas, dicen -.

Por tanto, Vladimir Nabokov fue defensor de la idea esteticista del arte e influyó en grandes autores posteriores como Pynchon, DeLillo o Banville. En cuanto a su trabajo como crítico literario destacan sus traducciones y comentarios, dispuestos en cuatro volúmenes, de Eugenio Oneguin de Alekasandr. Asimismo, consideraba que las novelas debían enfocarse en que los lectores empatizaran con los personajes y percibieran la estética por medio de la atención a los destalles de estilo y estructura; Por ejemplo, cuando en sus clases se leía Ulises de James Joyce en vez de tratar la historia irlandesa antes de comenzar la novela, Nabokov optaba por que sus alumnos mantuvieran cerca el mapa de Dublín y siguiesen las aventuras de protagonista.

Mariposas dibujadas por Nabokov para su esposa

Por último, fuera del ámbito literario destaca su carrera de entomología ya que reunió una gran colección insectos, y en 1940 se encargó de la colección de mariposas de la Universidad de Harvard; Por esta razón, el género Nabokovia lleva su nombre en su honor. Asimismo, Dmitri Nabokov, hijo y albacea literario del escritor, dio a conocer una novela inconclusa de su padre en abril de 2008; Estas páginas, englobadas bajo el título de The original of Laura, debían haber sido destruidas tal y como dictaminó el autor antes de morir, pero su esposa optó por conservarlo.

OBRA: Lolita

«Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-lita: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.»

Así da comienzo una de las obras más importantes del s. XX en Europa, llena de realismo con toques de verosimilitud – Al fin al cabo en el mundo hay muchos Humbert Humbert -, con la que el lector no podrá más que ser una presa de las palabras.

Para empezar, el narrador de la historia coincide, en este caso, con el protagonista Humbert – más abajo hablaré de él – por lo que encontramos un “yo” intradiegético (el narrador se encuentra dentro de la historia). Por ello, la obra es una confesión de Humbert con la que tratará de limpiar su imagen y convencer al lector de la veracidad de sus palabras – ¿Qué hay personas iguales a él? Sí, pero son mucho peores porque él ama a Lolita y nunca le haría daño ¿no? -.

Por otra parte, Lolita posee una visión del mundo moralizante en cierto modo, pues el autor plasma los horrores y depravaciones de la naturaleza humana sin llegar a lo grotesco o lo explícito – Tengamos en cuenta que en ningún momento de la novela se refiere al cuerpo de Lolita de una manera sexual explícita, sino con juegos de palabras y sugerencias -. De este modo, la actitud se mantiene en la ironía y la nostalgia porque los sentimientos hacia las nínfulas tienen su origen en la pérdida de su primer amor; Y el tono coincide con la actitud, además de buscar que el lector empatice y apruebe las acciones del protagonista. Respecto a esto, he de decir que, a veces, lo conseguía gracias a la estética y belleza formal característica de la prosa del autor.

«Lo usaba esa mañana un bonito vestido estampado que ya le había visto una vez, con falda amplia, talle ajustado, mangas cortas y de color rosa, realzado por un rosa más intenso. Para completar la armonía de colores, se había pintado los labios y llevaba en las manos ahuecadas una hermosa, trivial, edénica manzana roja. Pero no estaba calzada para ir a la iglesia. Y su blanco bolso dominical había quedado olvidado junto al fonógrafo.

El corazón me latió como un tambor en un sueño cuando Lo se sentó, ahuecando la fresca falda, sumergiéndose, a mi lado, en el sofá, y empezó a jugar con la fruta brillante. La arrojó al aire lleno de puntos luminosos, la atrapó y oí el ruido como de ventosa que hizo en su mano. Humbert Humbert arrebató la manzana.»

En cuanto a los conocimientos del narrador, claramente, estamos ante una omnisciencia selectiva, solo conocemos la versión del narrador/protagonista, y él mismo se muestra sorprendido en ciertas situaciones; Nunca conocemos las ideas o sentimientos de Lolita. Por eso mismo, la información no es fiable porque le interesa contar ciertos hechos y esconder o modificar otros a favor de que su imagen no sea vea perjudicada. No obstante, el lector es consciente en todo momento de la psicología e inmoralidad del personaje. Por otra parte, me gustaría destacar que, aunque no hay una explicitación del lugar desde el que se observa, lo más común en las narraciones, hay momentos en los que el lector ve a través de los ojos de Humbert:

Una vez analizados los aspectos del narrador, los cuales en esta obra me parecen fundamentales, podemos ver que la organización externa de la obra se comprende en dos partes con capítulos internos de no muy larga extensión. Sin embargo, la estructura interna me parece más compleja pues el final de la primera parte se convierte en el punto de inflexión para Humbert; Es entonces cuando puede empezar a desarrollar sus mentiras. La segunda parte tocaría su fin con la huida de Lolita, para que en la tercera se desarrollen los sentimientos de abandono de Humbert. En el momento en el que ve a la Lolita de diecisiete años, su ensoñación desaparece. Ya no queda nada de la magia de la nínfula.

Por otra parte, los personajes de la obra fueron construidos a partir de una visión compleja y configurados a partir de las palabras del narrador. En primer lugar, Humbert es un varón de casi cuarenta años cuyas profesiones varían a su interés y que siempre se refiere a él en tercera persona. Esto ya denota su trasfondo psicológico perturbado y fundado en el deseo sexual que le aportan las niñas de entre doce y catorce años; Por tanto, su rasgo dominante es el deseo sexual a menores. Asimismo, como dije anteriormente, antes de la llegada de Lolita le bastaba con la observación de las jóvenes, pero Dolores cambia su mundo y pasa a querer pasar el resto de su vida que con esta niña rechazando la idea de que crecerá y perderá los encantos que tanto le atraen. Por último, el pathos – semánticamente es la emocionalidad, las inclinaciones y el padecimiento – es imprescindible en Humbert Humbert pues describe la posesión en la que se encuentra el narrador y protagonista de la historia.

Por su parte, Dolores Haze o Lolita, es una jovencita de doce años con un carácter propio de una pubescente. Sin embargo, reconozco que al principio de mi lectura me parecía un personaje superficial, pero me di cuenta de que su actitud y carácter van marcados por su madre, una mujer que la envidiaba por la juventud y las miradas que provocaba en los hombres. Por ello, dicha superficialidad se origina en la manipulación que había sufrido desde siempre: Primero por su madre tratando de reeducar el carácter díscolo de su hija, y luego por Humbert quien evita que su amada escape de sus garras a través de mentiras y el miedo:

«Supongamos que te quejas. Una menor que permite a una persona de más de veintiún años que la conozca carnalmente, induce a su víctima a violación estatuida o a sodomía de segundo grado, según la técnica; y la pena máxima es de diez años. Me mandan, pues, a la cárcel. Pero ¿qué ocurre contigo, […]. Pasas a manos del Departamento de Bienestar Público… cosa que no suena muy bien, me temo. Una matrona formidable […], te quitará tu lápiz labial, tus bonitos vestidos. ¡Basta de correrías! […]. Mientras yo me aferré a los barrotes, a ti, feliz niña abandonada, te darán a elegir entre varias residencias, más o menos iguales: la escuela correccional, el reformatorio, el hogar para detención juvenil, o una de esas casas para niñas donde tejerás cosas, cantarás himnos y, los domingos, comerás paneques rancios. […]. En términos más claros, si nos pescan serás analizada e institucionalizada, mi chiquilla. C’est tout. Vivirás, mi Lolita, vivirás […] con otras treinta y nueve descarriadas en un dormitorio sucio […] bajo la supervisión de matronas abominables. […] ¿No crees que en esas circunstancias Dolores Haze haría mejor en no apartarse de su viejito?»

Finalmente, Lolita termina casada con diecisiete años y con una vida que jamás habría imaginado ninguna niña, aunque, al menos desde mi punto de vista, libre y con voz por primera vez en su vida.

En cuanto a la temporalización de la narración, se muestra, claramente, en retrospectiva por la visión y palabras del narrador/protagonista pues es su confesión antes de ir a los tribunales. Esto explica que el ritmo se mantenga neutral – ni muy rápido ni muy lento – aunque con pausas intercaladas (Por ejemplo, cuando se pone a describir el viaje en carreta con un gran detallismo, la acción principal se paraliza, y estas partes, personalmente, se me hicieron demasiado pesadas).

Por su parte, el espacio se basa en las descripciones topográficas, como vemos en la imagen anterior, aunque no olvidemos que la casa de Charlotte y Lolita es un espacio principal para la obra pues en ella se realizan las acciones principales. Del mismo modo considero que el lago cercano a la casa citada es, en su modo, relevante; en el Humbert comienza a desarrollar unos pensamientos más criminales ya que imagina como podría acabar con la vida de su esposa en ese mismo lugar.

En conclusión, Lolita retrata los aspectos de la psicología humana más escabrosos y es lógico que en mitad del siglo XX pudiese ser condenada por el pudor de la sociedad. No obstante, a día de hoy la considero una lectura interesante, llena de matices psicológicos que obligan al lector a colaborar y reflexionar sobre lo que está leyendo. Asimismo, el erotismo de la narración puede llegar, en ocasiones, atrapar al lector de tal modo que olvida las edades y la inmoralidad… hasta que Lolita reacciona o habla dejando claro su carácter adolescente; Este tipo de escenas son un tremendo golpe para el lector.

Personalmente, Lolita gira entorno a unos ejes temáticos claros como la huida, el amor o la venganza, tratados de una manera profunda. Además, como ya hemos visto, Humbert nos está confesando su verdad antes de que un tribunal lo juzgue; En verdad, el lector es el juez y es él quien dictará la sentencia una vez la obra llegue a su final. Por esto, Lolita es un clásico europeo complejo, lleno de matices e interesante para aficionados o estudiantes de psicología pues en ella podrás ver los rasgos de un hombre (como él mismo Humbert dice) enfermo.

Un saludo cafeteros. Espero que os haya gustado y, como siempre, os leo en comentarios.

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