
AUTOR
Andrzej Sapkowski es el creador de la saga literaria de fantasía adulta de Geralt de Rivia. Por eso, al haber comentado en el blog el primer libro novelado (es decir, el que no es una colección de relatos cortos), La sangre de los elfos, podréis encontrar toda la información del autor. De esta manera, ahora me dedicaré por completo a su continuación Tiempo de odio.
OBRA: Tiempo de odio
Yennefer y Ciri se dirigen a la isla de Thannedd para participar en una importante reunión de hechiceros en la que tratarán temas políticos, mientras que la joven ingresará en la escuela de hechicería de Aretusa. Paralelamente, Geralt se reencontrará con Yennefer lo que dará lugar a momentos de felicidad, de humor… hasta que estalla el golpe de los hechiceros rebeldes. Todo es caos y confusión. A partir de ahora, nuestros protagonistas caminarán solos.
Tiempo de odio es el la cuarta entrega de la Saga de Geralt de Rivia, por lo que se cataloga de una lectura fantástica y adulta, pero con atisbos de verosimilitud debido al tratamiento de los temas como el racismo o la crueldad de las guerras -Tal y como vimos en La sangre de los elfos -. Por ello, el argumento se basa en una sucesión de acontecimientos fantásticos acompañados de narraciones que explican el transcurso de la guerra y sus consecuencias en la población – Siempre la parte más afectada -.
La figura del narrador en la obra de Sapkowski es bastante complicada de definir puesto que en cada capítulo se suceden más de una historia paralela y los narradores no son siempre los mismos. Por ejemplo, las partes dedicadas a Emhyr van Emreis son contadas desde un personaje secundario: en La sangre de los elfos fue desde el mariscal Menno Coehoorn (y fue la primera vez que aparece físicamente el emperador nilfgaardiano, por lo que esta puesta en escena es perfecta para presentar a un enemigo de la trama) y en esta novela desde los ojos de Stefan Skellen “Antillo”. La opción de contar la historia con una persona auto-reflexiva intradiegética permite al lector ver, en este caso a Emhyr, desde un subordinado llegando a sentir la autoridad que emana y el miedo que suscita su persona.
Otras muchas veces la historia cuenta con un narrador impersonal extradiegético, que habla de los personajes sin ser él uno de ellos – A esto lo denominamos heterodiegético -. Lo mismo que pasaba con el anterior ejemplo, ahora podemos conocer los pensamientos del personaje central, así como otros acontecimientos que lo rodean y que la figura no alcanza. Un ejemplo claro sería con uno de los hechos sucedidos en Thannedd por el que Ciri se ve obligada a huir -Tranquilos, no diré nada por los spoilers -: «Ciri se atosigó con el humo y comprendió que aquello ya no era un sueño». Por tanto, a pesar de los cambios continuos en la voz del narrador, su acto de habla sigue siendo una exposición de hechos.
En cuanto a la estructuración he de decir que, externamente, la saga mantiene una organización similar de siete capítulos con historias paralelas interrelacionadas. Internamente, el clímax se produce en Thanedd con la revolución hechiceril, pues a partir de él cada personaje tendrá su propio hilo argumentativo: Geralt y su recuperación de las lesiones; Yennefer en paradero desconocido; y Ciri… prefiero no estropearos su localización para que podías disfrutar la conmoción.

Por su parte, las configuraciones de los personajes es neutral y, en Tiempo de odio, vemos una mayor atención a la figura de Ciri – La saga debería llevar más bien su nombre la verdad -. A pesar de continuar con un carácter salvaje y curioso, lo que la llevará a ciertos problemas, vemos cómo se van desarrollando sus dotes mágicas y algunos dones que no se hallan que cualquier hechicera. Sin embargo, una vez se separa del resto de personajes su mayor miedo, al soledad, se acrecienta hasta cambiar sus sentimientos a otros más oscuros: El odio crece en ella hasta cegarla porque las personas que amó la han vuelto a abandonar.
Asimismo, hubo una escena que introdujo a nuevos personajes de una manera muy abrupta y rápida: Sapkowski, en el banquete anterior a la reunión de hechiceros, presenta a hechiceros con nombres y descripciones. Si fuesen pocos sería un buen recurso pues el lector podría tomar un rasgo destacado y ayudarlo a identificarlo más tarde; El problema llega si son bastantes y necesitarás sus nombres en el momento más caótico de la narración.

Respecto a la determinación del tiempo en la obra y saga entera de Geralt, no es uno de los puntos fuertes pues las elipsis temporales abundan la historia. No obstante, considero que una vez te introduces en este mundo, los saltos en el tiempo y espacio se te van haciendo menos incómodos – Si eres nuevo en esta saga, tranquilo. Al final te acostumbras -.
«Viene el tiempo del odio, colega brujo, el tiempo de un odio grande y sin límites».
Codringher.
En conclusión, Tiempo de odio habla de la intolerancia racial, social y política del mundo de la saga… y de la realidad del lector. Si bien en la primera parte, la historia muestra aspectos de color de rosa – Hasta cierto punto, que esto es Sapkowski -, tras el golpe de Thannedd comienzan a mostrarse las atrocidades y consecuencias del conflicto bélico entre Nilfgaard y los Reinos del Norte. Se acabaron las alianzas y la paz. Ciertamente, a pesar de que se publicase en la década de los 90, asusta como la visión de Sapkowski puede trasladarse tan fácilmente a la actualidad – Bullying, agresiones a la comunidad LGTB, violencia de género… -. ¿Tan poco hemos avanzado? ¿Tan poco hemos aprendido?
Por tanto, la cuarta entrega de la saga de Geralt de Rivia vuelve a introducirnos en un mundo fantástico, pero con gran veracidad en ciertos aspectos de los ejes temáticos. A ver que me deparan las siguientes entregas.
Un saludo cafeteros, espero que os haya gustado. Os leo en comentarios
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