Bautismo de fuego.

Bautismo de fuego; Andrzej Sapkowski; Alamut; 352 pp. (1996)

AUTOR

Andrzej Sapkowski es el creador de la saga literaria de fantasía adulta de Geralt de Rivia. Por eso, al haber comentado en el blog el primer libro novelado (es decir, el que no es una colección de relatos cortos), La sangre de los elfos y su continuación Tiempo de odio, podréis encontrar toda la información del autor. De esta manera, ahora me dedicaré por completo a la quinta entrega: Bautismo de fuego.

OBRA: Bautismo de fuego

Tras los acontecimientos acaecidos en Thannedd, Bautismo de fuego focaliza la acción en la profundidad de los personajes buscando una purificación de sus actos para que puedan continuar con su destino.

Bautismo de fuego es la quinta entrega de la saga de Geralt de Rivia y se adscribe a la categoría fantástica con rasgos de verosimilitud; Lo mismo que los tomos anteriores. No obstante, está vez la acción se reducirá con el objetivo de profundizar en la psicología e interioridad sintiente de los personajes, permitiendo al lector conocerlos más.

Para empezar, el narrador, al igual que en las anteriores novelas comentadas en el blog, es difícil de determinar aunque lo más común es la voz impersonal en tercera persona omnisciente y extradiegético – Recordemos que esto significa que se encuentra fuera de la historia, no es un personaje más -. Como consecuencia, mantiene una relación heterodiegética con los personajes, es decir que cuenta de ellos sin ser él parte del elenco. Por ejemplo, como vemos en la imagen, el lector aprecia cada movimiento de los personajes que se encuentran en la barca y de los que esperan en la orilla, así como de sus pensamientos.

Otro ejemplo lo encontramos al principio de la narración pues, aún tratándose de la introducción de un personaje, se hace desde una tercera persona que conoce al caracter. («Milva había tenido muchos arcos en su vida. Había aprendido a disparar con arcos normales de fresno y de tejo, pero pronto los abandonó en favor de los laminados flexibles del tipo que usaban las dríadas y los elfos»). Asimismo, es la primera vez que no hay ninguna parte dedicada al emperador nilfgaardiano salvo alguna mención esporádica.

Por tanto, el narrador expone los hechos desde una posición neutra, aunque tiene algunos momentos subjetivos como la crítica a la masculinidad (« […]Es más, los adoro, y no me imagino una vida sin ellos. Pero… tras un momento de reflexión… es, al fin y al cabo, una idea atinada. Los hombres son psíquicamente inesta­bles, demasiado dados a las emociones, no se puede contar con ellos en momentos de crisis.»). Aun así mantiene una actitud objetiva en cuanto a la presentación de hechos que van enriqueciendo la trama, pero el propio autor se deja llevar en algunos momento exponiendo ciertas experiencias personales de la Segunda Guerra Mundial.

«Drakenborg, el fuerte redano convertido en campo de concentración para elfos y otros elementos peligrosos, tenía sus tristes tradiciones, creadas a lo largo de los tres años de funcionamiento. Una de aquellas tradiciones era la de los ahorcamientos al amanecer».

Por otra parte, existe una estrecha relación entre el título de la novela y la historia narrada ya que el fuego siempre ha tenido una connotación relacionada con la purificación («El fuego limpia. Y endurece. Hay que pasar por él. ¿Aenyellhael, ell’ea, sor’ca? En vuestra lengua: bautismo de fuego.»). Además, aunque la novela tiene un cierto sabor quijotesco en tanto que muestra, en su gran mayoría, las andanzas del brujo albino y sus acompañantes, el autor retrata la ignorancia de los escaños sociales más bajos. Me refiero a una escena en la que un sacerdote emplea su grandilocuencia para tratar de quemar viva a una joven acusada de ser hechicera – En verdad no lo es, pero solo quiere satisfacer su sed de venganza hacia el gremio de hechiceros por quitar a la religión su poder político -; Se emplea el fuego como herramienta para poner fin al mal a ojos de la religión.

Asimismo, Bautismo de fuego tiene una organización externa de siete capítulos con historias paralelas a la vez que complementarias. Internamente, se percibe un descenso en la acción, aunque no faltan los momentos de lucha claro. No obstante, la obra se centra los personajes y su relación con su pasado para que puedan continuar construyendo su futuro. Además, se explica por primera vez la relación entre elfos y humanos. Por su parte, me gustaría decir que el final es, cuanto menos, irónico pues por fin sabremos el origen del nombre de Geralt de Rivia – Os aseguro que el momento es muy agridulce -.

Una vez comentados estos aspectos, podemos ver cómo ha configurado Sapkowski los personajes de la novela. Como siempre se parte de una visión masculina occidental pero muy alejada del conservadurismo. Por ejemplo, de los nuevos personajes que encontramos está Emiel Regis – o Emiel Regis Rohellec Terzieff-Godefroy – un vampiro abstemio con el que vemos las consecuencias de consumir sangre – En nuestra realidad sería el consumo de alcohol, por ejemplo – por presión social, pues llega a aborrecer la sangre por llevarlo hacia comportamientos negativos («¿Sangre? —Regis tragó saliva—. No. Si se trata de sangre, no. Pero si vosotros tenéis ganas, no os sintáis incómodos. […] permite que te tranquilice. Soy un vampiro, cierto. Pero no bebo sangre»).

Por su parte, Milva ha sido un gran descubrimiento pues se trata de una joven arquera dedicada a ayudar a los elfos a pasar zonas en guerra para llegar de un comando a otro arriesgando su vida; Sin embargo, vemos como se esconde tras una coraza de acero para no dejar salir a relucir sus emociones y evitar que así puedan herirla. La verdad que como lectora me enamoré de este personaje. Asimismo, forma parte de los personajes femeninos empoderados de la saga, tal como pasa con la Logia, institución secreta formada solo por hechiceras cuyo objetivo es tratar la magia como asunto individual e internacional, lo que explica la presencia de dos hechiceras nilfgaardianas.

Respecto a Geralt, si bien en los libros anteriores a penas se hablaba de él ya que el centro de atención era Ciri, ahora pudimos ahondar en su psicología y sentimientos pues vemos como rechaza la ayuda de sus amigos por miedo a que la misión sea demasiado peligrosa; No quiere más vidas en su conciencia. Una vez acepta que sus acompañantes lo siguen porque le quieren, su mentalidad madura y aprende a que hay que preguntar los motivos por los que la gente le sigue. Creo que las palabras de Zoltan lo describen muy bien:

« Porque a ti, me da la sensación, las apariencias engañosas te la jugaron no hace tanto. Lo que tenías por bueno y por noble resultó ser la vileza y el desho­nor escondido bajo una bonita máscara. Es fácil engañarte, brujo, porque no preguntas por los motivos. Pero no quiero engañarte. Así que no mires a esas mujeres y esos niños, no tengas al enano que está delante de ti por honesto y noble. Delante de ti hay un ladrón, un criminal y puede que un asesino. Porque no excluyo que el javecar golpeado la diñara en aquel camino de Dillingen».

Por último, Bautismo de fuego trata poco la figura de Ciri, aunque comenzamos a conocer un poco más sobre sus antepasadas y la explicación del origen de sus poderes extraordinarios así como su vinculo con la profecía de La sangre de los elfos – No diré más por los spoilers pero recomeindo tener a mano un boli y papel para no perderse entre las ramas genealógicas -.

En conclusión, Bautismo de fuego es la quinta entrega de la saga polaca de Sapkowski con la que se continua la acción de los personajes que la integran. Considero que puede ser una narración lenta en comparación con los anteriores libros, pero, personalmente, no me desagrada el viaje por los bosques ni sus descripciones. Además, el autor supo retratar a la perfección esto último porque, en ocasiones, los personajes cruzaban poblados arrasados y siempre persistía la pregunta de si habían sido soldados nilfgaardianos o de los Reinos del Norte; Al final, en la guerra solo pagan los más débiles.

Un saludo cafeteros, espero que os haya gustado. Os leo en comentarios.

2 comentarios en “Bautismo de fuego.

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