Matar a un ruiseñor.

Matar a un ruiseñor; Harper Lee; HarperCollins; 349 pp. (1960).

AUTOR: Harper Lee

Nelle Harper Lee (Monroeville 1926 – Monroeville 2016) nació en una pequeña localidad de Alabama y, que al igual que la protagonista de su historia, fue descendiente de un padre abogado y del famoso general Robert E. Lee.

Es muy poco lo que se conoce sobre su persona ya que, a pesar de haber creado una de las historias más importantes para entender la segregación racial del sur de Estados Unidos, no era propensa a conceder entrevistas e, incluso, tras el éxito de Matar a un ruiseñor denunció a un museo por vender camisetas con el título del libro en ellas. No obstante, en 2007 viajó a Washington para recibir la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del presidente del país, George Bush.

Por otra parte, realizó la carrera de Derecho en Alabama hasta 1949 y, más tarde, se trasladó a Nueva York trabajando en una compañía aérea. Fue durante esta estancia cuando comenzó a concebir la historia de Matar a un ruiseñor (1960), novela autobiográfica y ganadora del Premio Pulitzer a mejor novela en 1961. Tal fue el éxito que fue adaptada al cine, por mano de Robert Mulligan en 1962, y obteniendo a ocho premios Oscar (solo ganaron tres).

Como vemos Harper Lee solo escribió una novela en toda su vida, pero, llegados el año 2015, tras casi más de 50 años, salió a la luz Ve y pon un centinela la cual se ambienta veinte años después de los acontecimientos de Matar a un ruiseñor, pero que, curiosamente, fue escrita antes.

Finalmente, Lee falleció meses después de la publicación de su novela el 19 de febrero de 2016 a la edad de 89 años en su pueblo natal de Alabama y se encuentra descansando en el cementerio de Hillcrest de Monroeville.

OBRA: Matar a un ruiseñor


A lo largo de tres años conoceremos a los vecinos, y sus ideales, de un pequeño pueblo de Alabama para representar los límites de la mente adulta frente a la inocencia de que solo nos deleitan como el canto de los ruiseñores.


Matar a un ruiseñor es una novela sureña que combina elementos realistas y fantásticos catalogándola en el género gótica, aunque también se incluye en las novela de aprendizaje, o Bildungsroman , por mostrar el crecimiento y la maduración de los personajes, sobre todo de la protagonista.

Para empezar, la historia se cuenta desde el punto de vista de una niña de siete años, Jean Louise “Scout” Finch, por lo que tenemos un yo que se manifiesta dentro de la propia obra. Por eso, se relaciona con los personajes de manera homodiegética (cuenta sobre los habitantes de Maycomb), pero también autodiegética (describe su entorno y su vida personal y familiar). Así, vemos que Harper Lee realiza, a través de Scout, una exposición de hechos gracias a la cual conoceremos a los vecinos y amigos de la joven Finch; esto hará que se dé cuenta de que, en la vida, las personas son muy distintas y que solo se las conoce a través de la empatía. Asimismo, se nos ofrece una visión inocente y crítica del mundo, sobre todo de la sociedad sureña en los años 30, en tanto que Scout no llega a entender del todo el rechazo y la división social entre negros y blancos; De este modo, se realiza la crítica a todas las sociedades cuyo limite es su propia mentalidad cerrada, la misma que condena a muerte a un hombre inocente. Por tanto, respecto a la figura del narrador he de decir que muestra una cantidad del saber deficiente ya que una niña de siete años no llega a entender los prejuicios de los adultos.

En cuanto al título, me parece una elección curiosa ya que la obra en sí tiene una gran simbología relacionado con los pájaros – El apellido Finch es la raza Pinzón en español -. No obstante, existe un fuerte hincapié en la alegoría que representan los ruiseñores: la inocencia. Muchos críticos han situado al personaje de Tom Robinson como el máximo representante de este emblema, pero otros estudiosos también han considerado la figura de Arthur “Boo” Radley. De este modo, el tema principal de la obra no es otro que el racismo dentro de las sociedades sureñas de Estados Unidos, aunque hay otros muchos subtemas como las aventuras de los jóvenes y su morboso descubrimiento del misterio de los Radley, las distinciones de clases sociales dentro de los blancos…

Por otra parte, Matar a un ruiseñor posee una organización externa dividida en dos partes y en ellas encontramos varios capítulos de extensiones variables. Internamente, se sigue una estructura básica de planteamiento, nudo y desenlace en la que lo temas, anteriormente expuestos, se entrecruzan: al principio Scout realiza una descripción de los hábitos, rutinas y manías de los personajes, pero desde una perspectiva individual – Y es que Harper Lee afirmó en una entrevista que se consideraba una especie de Jane Austen de su momento ya que desafiaba el orden social impuesto y destacaba el valor de la individualización -; después se desarrollará el enfrentamiento a los insultos y vejaciones de los vecinos a la familia Finch por la defensa de Atticus a un hombre de raza negra, poniendo de manifiesto una vez más el eje temático del racismo; por último, retomamos las ideas inocentes de los más jóvenes dándonos cuenta de que el tiempo ha pasado y que tanto los personajes, como el propio lector, ha crecido.

Los personajes tienen caracteres muy similares, aunque con sus hábitos personales. Por una parte, Jean Louise “Scout” Finch es, además del alter ego de Harper Lee, la protagonista y narradora de la obra, quien irá creciendo percatándose de la hipocresía que reside en la sociedad, provocando su rechazo hacia ella (Por ejemplo, a pesar de tener que comportarse como una dama, Scout ve en las damas a personas que se detestan pero que, cara a cara, se comportan con una educación exquisita). Relacionada con ella me gustaría comentar brevemente la figura de Dill, el gran amigo de la infancia, por ser la encarnación de Truman Capote ya que, al igual que el personaje de la obra, conoció a Lee durante un verano en su ciudad natal Monroeville – Su amistad fue tan férrea que con los años viajaron juntos a Kansas para investigar sobre una serie de asesinatos múltiples que dio lugar a la obra de Capote A sangre fría -.

Gregory Peck y Mary Badhman como Atticus y Scout Finch en la película Matar a un ruiseñor (1962).

Por su parte, y es que se merecería todo un análisis de personaje, está a Atticus Finch: el modelo de moralidad y tolerancia tanto en su trabajo como en su vida privada. Por esa razón, tanto en la abogacía como en el cine y la literatura se ha convertido en un personaje sumamente importante (para este último ámbito, la revista Book Magazine los situó como el séptimo mejor personaje de la ficción literaria). Asimismo, su defensa de Tom Robinson es espectacular, así como su actitud durante todo el juicio.


En conclusión, Matar a un ruiseñor es la ópera prima de Harper Lee y se ha convertido en uno de los máximos exponentes de la literatura estadounidense del s. XX, aunque también ha sido un libro problemático ya que varias instituciones de padres consiguieron que lo prohibiesen en los centros educativos de sus hijos por emplear reiteradamente la palabra “nigger” considerándolo de racista – A mi parecer, considerar este libro como racista demuestra una escasa capacidad de síntesis lectora -.

Por otra parte, el estilo literario de la autora se basa en la parodia e ironía de las observaciones de Scout y Jem, como cuando tratan de entender el racismo en una sociedad que quiere mantener una actitud decente. Esto me recuerda a una escena en la que los alumnos de tercer grado preguntan si Hitler es malo tras leer, sin entender, una noticia sobre la concentración de judíos en campos de trabajo. A esto la profesora explica la diferencia de dictadura y democracia, definiendo esta última con la respuesta de Scout «Los mismos derechos para todos, privilegios especiales para nadie»; pero Scout recuerda como su profesora el día del juicio expresaba claramente su odio hacia Tom Robinson, por lo que Lee, desde la inocencia de la joven, que no termina de comprender esta contradicción, muestra la hipocresía social.

Para finalizar, diré que personalmente Matar a un ruiseñor no es de los clásicos que más me haya cautivado y haya dejado una gran huella en mi corazón lector, pero reconozco que es un libro que hay que leer en algún momento de la vida para comprender que defenderse en una lucha ya perdida no es motivo de rendición.

«La verdadera valentía es cuando sabes que estás vencido antes de comenzar, ero todos modos comienzas, y sigues adelante a pesar de todo, Casi nunca ganas, pero a veces lo haces».

Atticus Finch.

Un saludo cafeteros. Espero que os haya gustado y, como siempre, os leo en comentarios.

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