El Poema del Mio Cid es una obra medieval que todo el mundo conoce y que, incluso, en algún momento de nuestra secundaria habremos tenido que leer – o al menos algunos fragmentitos -. Por eso, aprovechando un trabajo de la carrera, hoy vengo a hablaros de la configuración de su héroe, el Cid, y de cómo el autor puso máxima atención en trabajar una personalidad profunda y compleja.

Ante de empezar, recordemos que este obra trata sobre cómo el Cid es desterrado por el rey Alfonso VI perdiendo lo que será a lo largo de toda la obra el eje temático: la honra – elemento de gran valor en la vida de la sociedad medieval -. No obstante, el Cid, con el objeto de recuperar todo lo perdido, marcha a reconquistar las ciudades ocupadas en aquel momento por los árabes, culminando en la reconquista de Valencia. Tras este gran éxito, el rey le concede el perdón real y una nueva heredad, el señorío de Valencia. Asimismo, sus hijas, doña Elvira y doña Sol, se casan con los infantes de Carrión, lo cual les permitiría entrar en un prestigioso linaje. Por tanto, la honra que en la primera parte se había perdido, se ve recuperada con este casamiento, pero esta felicidad termina cuando los infantes cometen la conocida Afrenta de Corpes; según la época medieval, este hecho supone el rechazo de estas por parte de los de Carrión. Por último, una vez la noticia llega a oídos del Cid, este solicita la celebración de un juicio presidido por el rey en el que los infantes se les quita todo privilegio, mientras que las hijas del Cid conciertan matrimonios con reyes de España, alcanzando el máximo ascenso social.
Una vez estamos contextualizados dentro de la obra, podemos pensar que el Cid, como héroe, tiene rasgos que lo elevan de la sociedad más llana, pero estamos muy equivocados. Para empezar, una de las emociones más primitivas del hombre, la tristeza, se manifiesta a lo largo de todo el poema a través del llanto – aunque esta no será la emoción más predominante en el texto -. Ya desde el comienzo vemos al Cid llorar, por lo que el autor logra que el lector u oyente se sienta intrigado de conocer la motivación de dichas lágrimas; lo humaniza. Además, esta técnica narrativa de proyectar la imagen de los ojos húmedos por las lágrimas, acerca al héroe al pueblo llano demostrando las emociones no entienden de clases sociales.
«De los sos ojos tan fuertemientre llorando, / tornava la cabeça e estávalos catando (1-2)»,
Sin embargo, no siempre que aparezcan las lágrimas será por la tristeza puesto que la alegría domina el argumento de la historia representada físicamente por la sonrisa. Por ejemplo, el Cid llega a sentir l máxima alegría cuando, al reconquistar Valencia, le llegan las noticias de que su familia está de regreso. De nuevo, el autor humaniza a su personaje dando más peso emocional a la familia que a los intereses políticos o bélicos.
al ora que lo sopo mio Cid el de Bivar, / plógol de coraçón e tornós a alegrar, / de la su boca conpeçó de fablar (1454-1456)
En segundo lugar, una de las características más destacables de Rodrigo Díaz de Vivar es la mesura de sus acciones. No obstante, este rasgo le situó fuera del marco de la personalidad de otros héroes épicos puesto que lo común era que estos personajes actuasen de manera desmesurada; por ejemplo, en el Cantar de Roldan el protagonista, al rechazar la ayuda del rey Carlomagno, veinte de sus soldados murieron, o en la Ilíada Aquiles deshonra el cuerpo sin vida de su enemigo, e incluso se niega a entregarlo a la familia, provocando la ira de los dioses. Por su parte, el Cid actúa de manera más calmada incluso en situaciones en las que una persona normal se dejaría llevar por la ira: el ultraje a sus hijas; en cambio, decidió la vía diplomática y solicitar un juicio. A esta escena quiero citar las palabras de Alberto Montaner Frutos quien afirmó que «Siglos antes de que se pusiesen de moda las películas de juicios, el venerable Cantar de Mio Cid advirtió ya las posibilidades dramáticas de un proceso judicial y las puso al servicio de la prudencia y de la mesura de su héroe».
«La mesura (…) era según la literatura cortés de la Edad Media, cualidad primordial para el caballero palaciego y enamorado, pero no para el protagonista de los cantares de gesta, en los que la desmesura viene a ser la consagración del heroísmo» (1999:38).
Menéndez Pidal (una eminencia de la filología)
Asimismo, la mesura esta estrechamente relacionada con la religiosidad de la obra y, es que, al ser una obra medieval es lógico la aparición de la promulgación de los dogmas cristianos. Esta condición se manifiesta por medio de la gratitud del héroe. Sin embargo, el Poema del Mio Cid tiene una escasez de elementos sobrenaturales relacionados con la religión a diferencia de otras obras épicas como la Ilíada en las que las propias deidades participan en el conflicto humano y se posicionan en diferentes bandos. Mientras, el Cid solo agradece a la Virgen María, o en su defecto a Dios, por iluminar su camino y ayudarle en su destino, pero nunca vemos una participación de ellos.
«la mayor o menor intensidad del sentimiento religioso haya podido ser una de las principales razones por las que son tan pocos y tan débiles los elementos fantásticos en el poema cidiano»
(Gariano, 1964: 69)
Este rasgo es equiparable y contrastable a otras obras medievales como Los milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, en la que se muestran veinticinco milagros de la Virgen como madre protectora y salvadora. En el Poema, la Virgen solo será mencionada para agradecer.
Por último, y lo que más me sorprendió al hacer el trabajo, fue ver que el carácter oral de la obra justifica la aparición de elementos cómicos y humorísticos – vamos, que el Poema del Mio Cid tiene momentos en los que te ríes -. Esto tiene su lógica ya que el juglar recitaba el cantar con el fin de entretener a un público tanto llano como noble, lo que también justifica el carácter didáctico y propagandístico de la obra. Por esta razón, desde las descripciones burlesca -que en su momento hacían gracia- de los judíos, hasta las situaciones cómicas que permiten que la acción respire – tal y como sucede en muchas conferencias actuales, por ejemplo – el humor se emplea como herramienta narrativa. Asimismo, también puede entenderse desde un punto de vista estructural partiendo de las partes de la obra: en el “Cantar del Destierro” tenemos como parte cómica el engaño económico a los judíos Raquel y Vidas – como lectores debemos “perdonar” el antisemitismo de la época -; entre esta parte y el “Cantar de las bodas de las hijas del Cid ocurre la huelga de hambre del conde de Barcelona que llega a rechazar todo un banquete realizado por nuestro héroe; y entre este cantar y el último, “Cantar de la Afrenta de Corpes”, un león logra escapar de su jaula provocando el temor de las gentes.
Preparan a Mio Cid don Rodrigo un gran banquete, pero el conde don Ramón no hace caso de los manjares (…).
– ¡Juro por todo lo que hay en España que no he de probar bocado! ¡Antes me he de dejar morir y perderé, el alma! Pensar que unos malcalzados me han vencido en la batalla…
En conclusión, el Poema del Mio Cid es la primera obra narrativa extensa de la literatura española en lengua romance y es muy difícil establecer cuál fue el origen de esta manifestación literaria. En ella podemos ver los valores de la época que nos hacen visualizar a un protagonista que ni siente ni padece; que solo tiene intereses bélicos y patrióticos. Sin embargo, tras esta lectura vemos que nos equivocamos por lo que os animo a leer la obra para poder percatar cómo fue la configuración del héroe épico ficticio castellano: Rodrigo Díaz de Vivar.
Espero que os haya gustado cafeteros y espero poder ir subiendo más cositas filológicas al blog. Nos vemos en el próximo artículo. Os leo en comentarios 🙂
Bibliografía:
Menéndez Pidal, R., & Conde Díaz, C. (1999). Cantar de Mío Cid (pp. 28-29; 38-39). Burgos: Caja de Ahorros del Círculo Católico.
Pedraza Jiménez, F., Rodríguez Cáceres, M., & Blecua Teijeiro, J. (1981). Manual de literatura española I. Edad Media (pp. 188; 215; 225). Cénlit ediciones.
González, A. (2007). Los sentimientos del Cid. Memoria Académica, 8 (10).
Arzobispo de Burgos, L. Silueta religiosa del Cid (p. 5). Retrieved from https://core.ac.uk/download/pdf/61537373.pdf
Alexandre Rincones-Guerra, M (2019) Reír en tiempos de guerra: un estudio narrativo del humor y los chistes en el cantar del Mio Cid (p. 41) University of Calagary. Estraido de: https://prism.ucalgary.ca/handle/11023/742