
Breaking bad es una serie dramática, creada y producida por Vince Gilligan, que dio comienzo en el 2008 y finalizó en el 2013. Fue una serie que recibió muchos halagos y, actualmente, se mantiene como una de las mejores series de la historias por el guion, el argumento y las acciones que llevan a los personajes límites para enfrentarse con la moral. En cuanto su argumento, se narra la historia de un profesor de secundaria que instruye física y química, pero que debido a las dificultades económicas se ve obligado a tener un segundo empleo en un lavadero de coches para mantener a su familia. En este contexto de situación complicada, pero dentro de lo que cabe feliz, Walter White es diagnosticado de un cáncer inoperable; la causa de todas sus futuras acciones y lo que le llevará a cocinar metanfetamina – No cuento más que no quiero desvelar nada. Cuánto menos sepáis mejor -.

Bajo mi punto de vista, el ingrediente del éxito no es solo el guion, que es una auténtica maravilla y un gran ejemplo de cómo narrar una historia, también lo son los personajes. Por ello, me centraré en este aspecto y, seguramente, me deje muchas cosas en el tintero porque esta serie es para dedicarle muchas entradas. CUIDADO aquí comienzan los spoliers -si no has visto la serie te recomiendo que dejes lo que este haciendo y te pongas a ello, me lo agradecerás-.
Para empezar, Walter White (Bryan Cranston), quien es la estrella de la serie, comienza con una naturaleza buena justificando sus acciones por “lo hago por mi familia” -que tirria le he cogido a esta frase tras esta serie -, pero ¿hasta qué punto es cierto? Bien es verdad que al dedicarse al negocio de la meta obtiene el suficiente dinero para poder pagar unos tratamientos médicos y dejar un fondo económico a su familia en caso de fallecer, aunque, a medida que va avanzando la serie, comprobamos que el objetivo no era ese. Nunca lo fue y diría que podemos verlo desde los comienzos de la trama sin darnos cuenta.

Pscilógicamente, es uno mis personajes ficticios favoritos por la evolución que tiene y todo lo que implica. Y es que el auténtico villano de toda la trama pasando por lo que Joseph Campbell diría en su obra El héroe de las mil caras. En dicho libro se explica el viaje del héroe como personaje tipificado, pero podría aplicarse a la evolución Walter White: pasando de una primera fase en la que Walt inicia su “aventura” -y la pongo entre comillas porque no acude a ella sino que se ve obligado a ir a ella-; a una iniciación en el que tanto el personaje de Walt como el resto se van desarrollando adquiriendo una complejidad profunda dejando marcas en sus personalidades, además de crearse el alter ego de nuestro protagonista Heisenberg; y, por último, la caída del villano porque todo acto conlleva unas consecuencias. Por otra parte su color asociado es el verde representando la toxicidad, el dinero y la violencia.
Este planteamiento nos permite comprender que los personajes que aparecen desde el capítulo piloto serán todo lo contrario a lo que se nos presenta. Asimismo, esta psicología arrastra al resto de personajes. En primer lugar, su esposa Skyler (Anna Gunn) se nos presenta como una esposa cariñosa, comprensiva, pero con el poder del hogar ya que la vemos en muchas ocasiones controlando los gastos del teléfono y peleando con teleoperadores en busca de tarifas más asequibles -lo cual también muestra la situación económica de la casa-, este equilibrio podemos verlo a través de su vestuario en el que predomina siempre el azul, cuyo significado se vincula con el equilibrio y la estabilidad. No obstante, en el momento que se entera de las nuevas actividades de su marido su actitud cambia radicalmente ya que su vida ha recibido un gran golpe llevándola ha cometer actos que no hubiese hecho la Skyler del pasado; por esta razón, su color ya no muestra la estabilidad sino la tristeza. Por otra parte, el personaje de Skyler nos permite ver una mirada feminista, lo que aparentemente es imposible en una serie llena tan masculina, porque tras descubrir uno de los actos más terribles de Walt y comprender la violencia que lo invade teme por la vida de sus hijos sumiéndose en un estado depresivo. («No soy tu esposa. Soy tu rehén» temporada 4). Con este tratamiento de la psicología se muestra cómo vive una mujer maltratada exigiendo a la serie a mostrar las emociones sin palabras sino con gestos y primeros planos del rostro.


Respecto al cuñado de Walt, Hank Schrader (Dean Norris) -otro de mis personajes favoritos de la serie-, aparece por primera vez interpretando el típico papel de “cuñado”, valga la redundancia, con sus chistes, sus gracias convirtiéndolo en un ser simplón. Pero esto es Breaking bad y sabemos que nada es lo que parece por lo que el simple pasa a convertirse en el verdadero héroe de la serie. Encontramos la justificación en la mencionada obra de Campbell puesto que toda la evolución de Hanck se adscribe al viaje del héroe como fenómeno tipificado. Asimismo, su color asociado es el naranja representando el humor que mantiene a lo largo de toda la serie y la confidencia característica de su personalidad.
Por último, Jesse Pinkman (Aaron Paul) es el aprendiz de Walter incluso antes de que este se convirtiese en un emperador del mercado de la droga ya que le impartió clase en su época de instituto, y, por la confianza que los une, Walt lo elige compañero. Sin embargo, todo lo que este toca es corrompido o no termina bien, por lo que el Jesse pasará por un camino agónico hasta convertirse en un personaje valiente, con una humildad y bondad superior al de su maestro. Paralelamente, si interpretamos que Walt es el maestro de Jesse, también puede serlo el personaje de Mike, el abuelo sicario, ya que le salva de dicha corrupción y dolor que obtendría si se mantuviese con Walt. En cuanto al color asociado, va cambiando a lo largo de las temporadas empezando con un amarillo simbolizando el miedo que tiene ante la nueva aventura, hasta llegar a una vestimenta oscura y negra asignado a la culpa y la muerte -consideraría que es la muerte de su ser anterior y nada volverá a ser lo mismo-.

En conclusión, Breaking bad es una de las mejores series que hemos podido vivir y un gran ejemplo narrativo en tanto que cuenta sin mostrar. Esto obliga al espectador a reflexionar continuamente, aunque Gilligan jugará sus cartas para sorprenderte y llegar a un final que te deja sin palabras -En serio, cuando la acabe me quedé muy vacía. Pocas veces me ha pasado con una serie-. Por todo esto, y muchas cosas que sé que me dejo -pido perdón a los fans-, os animo a ver la serie con tranquilidad disfrutando de una gran tragedia y reflexionando.
Y eso ha sido todo por hoy cafeteros. Espero que os haya gustado, que os haya animado a verla si no lo habíais hecho antes y me gustaría lanzar una pregunta al público de la serie, aunque, en verdad, es la que lanza la serie en todos los capítulos: ¿El fin justifica los medios?
Un saludo cafeteros 🙂