HIJO DORADO. Pierce Brown.

Hijo dorado, Pierce Brown, RBA ed., 464 pp. (2015)

AUTOR

Pierce Brown es el autor de la trilogía de Amanecer rojo cuyo primer tomo recoge este título. Por ello, en el comentario de esta primera entrega ya hago un comentario y contexto sobre su figura por lo que en Hijo dorado me detendré directamente en el comentario de la obra. De este modo, si quieres saber más sobre Brown te invito a visitar antes la entrada de Amanecer rojo.

OBRA

Dos años después de lo acaecido en el Instituto, Darrow está finalizando sus estudios en la Academia. Todo le va bien: tiene amigos, seguidores la confianza del emperador… hasta que este mismo lo rechaza por fracasar en el último tramo de sus estudios y lo abandona convirtiéndolo en la presa de la familia Belona.

La guerra, la traición y el miedo perseguirán a Darrow hasta su caída.

Hijo dorado es una novela de literatura juvenil con carácter distópico, aunque toma todos los tópicos de este tipo de novelas haciéndolos más complejos. Esto determina la presencia de elementos futuristas, como las naves espaciales a las que los personajes denominan Barcos, por lo que estamos ante una historia de ciencia ficción.

Para comenzar el comentario hablaré del narrador, figura muy importante en cualquier historia, y en este es un yo que se manifiesta intradiegético cuya relación con los personajes es autodiegética puesto que el propio narrador es el protagonista. Así, cuando habla se nos exponen los hechos desde una visión subjetiva y crítica; no obstante, dicha crítica se dirige esta vez hacia la corrupción de los poderosos mostrándonos una evolución en el tema respecto a Amanecer rojo. Todo esto justifica que la cantidad del saber entre narrador y personajes sea equisciente ya que son la misma persona.

Por otra parte, el eje temático principal será la traición que experimentará Darrow por lo que deberá aprender a moverse por las maneras políticas e hipócritas de los dorados. De este modo, la novela cuenta con una estructuración externa similar a la entrega anterior, basada en diversas partes y, en su interior, diferentes capítulos.

A un nivel interno, en cambio, la organización es más clara ya que se nos presenta un problema o situación de conflicto en el que Darrow tendrá que buscarse las castañas del fuego; más tarde, en el nudo, se desarrollará la acción provocando que, poco a poco, los hechos lleguen a la parte final donde todo explotará. Asimismo, se podría considerar el último capítulo como una especie de epílogo, aunque el autor no lo haya considerado como tal, pues cierra las acción planteadas en esta obra abriendo otra para la última entrega -Como lectora y fan es muy fuerte lo que ocurre-.

Respecto a los personajes, Darrow ha madurado, aparentemente, ya que trata de dominar su carácter e impulsos en un mundo en el que estos aspectos no encajan, por lo que es apreciable su evolución. No obstante, por mucho que mi yo lectora le siga queriendo, no puedo evitar sentir cierto rechazo cuando se pone modo héroe perfecto; un claro ejemplo de ello es cuando, en mitad de un problema, se le ocurre una solución demencial, pero como el héroe le sale bien. Al menos, Brown es consciente de que toda acción desencadena una consecuencia y que no debe haber impunidad. Por otra parte, a nivel emocional, dejando de lado la irascibilidad del personaje, tiene momentos muy tiernos que hacen que el lector se emocione -Sí, me ha vuelto a hacer llorar-.

En cuanto a Mustang tiene una menor presencia que en Amanecer rojo para mi gusto ya que en comparación no aparecen hasta bien entrado el argumento. Además, no me termina de convencer que cuando los hechos le ocurren a ella son narrados de pasada. Entiendo que el protagonista es Darrow, pero me gustaría que Mustang tuviese una mayor presencia o que al menos se profundizase más para poder convertirla de un personaje femenino que es libre por ser libre a justificar esa libertad y su carácter -creo que debería haceros una entrada hablando de este tema-.

Por otra parte, si bien en Amanecer rojo el antagonista principal era el emperador Nerón au Augusto ahora comparte puesto con la Soberana Octavia au Lune. No se la muestra mucho ya que es un personaje hecho para odiar, pero me gusta saber cual fue su pasado a través de personas externas a ellas; es como si una leyenda se cerniese sobre ella.

Por último, a un nivel secundario, tenemos la organización de Los Hijos de Ares quien se pueden interpretar como un paralelismo con los dorados ya que sufren una corrupción y problemas internos. De esta forma, Brown da a entender que da igual el puesto social porque la corrupción va en las personas y no es su estatus.

Por último, a un nivel secundario, tenemos la organización de Los Hijos de Ares quien se pueden interpretar como un paralelismo con los dorados ya que sufren una corrupción y problemas internos. De esta forma, Brown da a entender que da igual el puesto social porque la corrupción va en las personas y no es su estatus.

En conclusión, Hijo dorado es la segunda entrega de la trilogía de Pierce Brown y la ha dotado de un carácter más maduro y político donde se ponen de manifiesto las intrigas palaciales y puñaladas por la espalda entre poderosos. Veremos caer ideas que han sostenido la Sociedad durante años; se alzarán nuevos líderes mientras que otros caerán.

Espero que os haya gustado cafeteros. No olvidéis darle al botón de me gusta y al de seguir al blog para no perderos ninguna novedad.

Felices fiestas cafeinómanos.

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