Autor:

Pierce Brown es el autor y creador de la saga homónima Amanecer rojo, y en este blog podréis encontrar las reseñas de las obras anteriores: Amanecer rojo e Hijo dorado. De este modo, en esta entrada me dedicaré, directamente, al comentario de la tercera entrega: Mañana azul.
Obra:
El final se acerca. La lucha contra el mal es inminente para lograr la justicia y liberación de un pueblo sometido. ¿Conseguirá Darrow alcanzar su gloria sin ser traicionado?
Hijo Mañana azul, tercera entrega de la trilogía de Brown, continua el carácter de las entregas anteriores en tanto que se adscribe a la literatura distópica juvenil, aunque cada vez los tópicos que veíamos en el primer tomo adquieren una mayor complejidad; Aun así, también es una novela con rasgos de la ciencia ficción. Asimismo, la figura del narrador no varía en comparación con sus predecesoras ya que Darrow, el protagonista, continua contando la historia desde su visión, aunque, en ocasiones, omite información manifestando esa desconfianza creada por los acontecimientos de Hijo dorado -este análisis he preferido hacerlo más brece ya que no hay ningun cambio significativo con las obras anteriores-.
Por otra parte, con esta historia se pone fin al viaje del héroe, de Darrow, ya que tras su ascensión social dada en la primera entrega y su caída en la segunda, en Mañana azul asistimos a su alzamiento. Por tanto, el eje temático principal es ese renacer, como un ave fénix de sus propias cenizas.

En cuanto a los personaje, en Darrow apreciamos las consecuencias de qué a un ser humano lo humillen y torturen hasta despojarlo de todo aquello que lo diferencia de un animal. Su valía y confianza se esfuman como el humo dejando paso a un hombre roto, muy distinto al héroe de la trama. No obstante, sigue siendo el protagonista y los valores que lo hacen virtuoso perduran a pesar de dolor, por lo que harán que pronto vuelva a ser quien es… y aquí comienzan mis problemas con la historia.
Este es uno de los principales aspectos que no terminan de convencerme, ni de esta obra ni de la trilogía, pues la perfección de Darrow lo convierte en un Deus ex Machina; no importa el problema o peligro porque siempre saldrá airoso. Un ejemplo de ello, es cuando, en la primera entrega, se lanza a un lago sin saber nada, pero no hay de que preocuparse, ya que en un minuto ya lo domina; o que su recuperación se base en el amor de sus amigos. Me parece una idea poco coherente y no porque no pueda darse,el apoyo de la gente que te rodea ayuda, pero fue todo tan rápido que, creo, que faltó una profundidad psicológica para conocer su trauma y dolor.
Por otra parte, mustang, o Virginia au Augusto, sigue siendo de mis personajes favoritos de toda la hisotira tanto por su empoderamiento como su independencia – se acabaron las princesas rescatadas -. Sin embargo, siento que es un personaje recubierto por un caparazón, una barrera, para evitar que la dañen; ello lo podríamos encontrar en la realidad, y, por eso, lo que me falla es que el autor no ahonde en su psicología convirtiéndola en un personaje incompleto. Asimismo (ATENCIÓN: SPOILER. Pasa al siguiente párrafo). El final que crea con Darrow es… inverosímil desde mi punto de vista ya que en ningún momento se da alguna pista, por muy sutil que sea, de que haya sido madre y, por tanto, de que Darrow sea padre; tan solo se manifiesta su actitud alerta hacia él por la protección de su hijo, pero bien podría haber sido otro argumento. Supongo que es uno de los problemas de concentrar toda la trama desde la visión de Darrow.

Por último, en cuanto a la acción es innegable que es una de las entregas más movidas de todas ya que se suceden pequeños momentos de calma dedicados a la introspección del personaje, es decir, de Darrow, y grandes escenas de peleas, luchas, tensión que derivan en una jugada maestra final. No obstante, me resulta extraño el estilo del autor empleado a lo largo de la trilogía pues, como ya comenté en Amanecer rojo, se caracteriza por las oraciones tan cortas que parece que esté leyendo un código morse. En cambio, en Mañana azul las escenas descriptivas y en calma mantenían esta actitud, mientras que las más violentas, donde la acción transcurre más rápido, optó por unas oraciones más largas y descriptivas. Desde mi perspectiva, debería ser al revés ya que la abundancia de pausas permite que la acción vaya más rápida.
En conclusión, la trilogía de Amanecer rojo sigue pareciéndome original en el sentido de que trata los tópicos adolescente de una forma innovadora enmarcados en un mundo complejo, tanto social como políticamente. Sin embargo, este final me ha aportado un sabor agridulce pues, aunque hay aspectos que me han gustado, y que, incluso, me han emocionado, no puedo evitar que me molesten ciertos temas y sienta que mi aprecio inicial no se haya mantenido. Por ello, de las tres entregas mi favorita seguirá siendo Amanecer rojo. Aun así, os invito a introduciros, especialmente si sois fans de las distopías juveniles, en esta visión de Marte, el planeta rojo, y en la Sociedad a la que se enfrentará Darrow, un rojo dorado.
Un saludo cafeteros, espero que os haya gustado y, como siempre, os leo en comentarios 🙂