Yerma. Federico García Lorca

AUTOR

Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros (Granada) en 1989 dentro de una familia acomodada; su padre fue un importante hacendado y su segunda esposa, madre de Lorca, trabajó como maestra de escuela aumentando el interés literario del joven poeta. Actualmente, se puede visitar su primera casa pues se ha convertido en un museo de su figura.

Ya en 1914 se inscribió en la Universidad de Granada en la carrera de Filosofía y Letras y Derecho. A lo largo de este tiempo, Lorca conoció a importantes jóvenes intelectuales en la tertulia El Rinconcillo del café Alameda. Asimismo, gracias a las clases de Martín Domínguez Berrueta se despertó su vocación de escritura; por esta razón nació su libro Impresiones y paisajes (1918), una pequeña antología en prosa que trata la política e intereses estéticos.

Las amistades de esta tertulia se trasladaron a Madrid, con la ayuda de Fernando de los Ríos para convencer a sus padres para continuar sus estudios en la Residencia de Estudiantes. Esta institución era una organización intelectual con figuras muy importantes como Albert Einstein o Marie Curie, influyendo en el aprendizaje de Lorca. A nivel nacional, entre los años 1919-1926, Lorca se relacionó con otras figuras relevantes como Luis Buñuel, Alberti o Dalí.

Quizá muchos reconozcan la figura del poeta por ser miembro de la Generación del 27; este movimiento surgió en diciembre de 1927 con la reunión de poetas españoles en Sevilla con el fin de recordar el trescientos aniversario de Góngora. De esta Generación pertenecen escritores como Jorge Guillén, Pedro Salinas, Alberti, Dámaso Alonso, Cernuda o Aleixandre entre otros. Durante esta época, Lorca vivió, por desgracia, una profunda crisis a pesar de que sus obras Canciones y Primer romancero gitano gozaban de un importante éxito. Esta situación se debe, por una parte, por su fama literaria dado que comenzó a verse a sí mismo como costumbrista, y, por otro, se separó de Emilio Aladrén. No obstante, nunca paró de trabajar en nuevos proyectos como la revista Gallo en la que se publicaban dos números o la obra Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín; intentó estrenarla, pero fue prohibida en 1929 por la censura de la dictadura de Primo de Rivera.

En 1929 se embarcó a realizar un viaje a Nueva York, descrito por el mismo Lorca como una experiencia muy útil, en el Olympic (curiosamente, fue un buque hermano del Titanic). La visión del poeta describe la ciudad como “de alambre y muerte” sorprendiéndose con el capitalismo y el trato a los negros; «EE.UU. era una civilización sin raíces. Han levantado casas y casas, pero no han ahondado la tierra». Todas impresiones las podemos encontrar en el reconocido Poeta en Nueva York, aunque no se publicó hasta cuatro años después de su muerte. En 1930 se trasladó a La Habana, explorando la cultura y la música, para en junio de 1930 volver a Madrid.

Desde 1930 hasta 1936 mantuvo un elevado ritmo creativo terminado algunas obras como Yerma, La casa de Bernarda Alba, Doña Rosita la soltera y Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Sin embargo, la situación española empezó a vivir uno de sus episodios más convulsos y violentos, por lo que Lorca, por su amistad con personas progresistas, fue señalado por la presan conservadora. Sus amistades en Latinoamérica trataron de ofrecerle un exilio que terminó por rechazar. Finalmente, acabó fusilado la madrugada del 18 de agosto de 1936 y su cuerpo sigue en alguna fosa común.

OBRA


Yerma trata con todo su ser de ser madre y ser útil biológicamente dado que este es el fin último del sexo femenino. No obstante, Lorca pretende desmontar con gracia esta concepción a través de diversos personajes. ¿Hasta que punto la sociedad determina la vida de una persona?


Durante el primer tercio del s. XX una parte del teatro deseaba innovar aportando nuevas formas y enfoques ideológicos; en tal línea están las obras de Unamuno, Azorín, Valle-Inclán y Lorca quien, dejando de lado sus obras juveniles y su primer triunfo literario con Mariana Pineda (1925), se dedicó preferiblemente al teatro. La temática profunda de todas sus obras no es distinta a la de su poesía y se resume en el mito del deseo imposible (como veremos con Yerma) y el conflicto entre realidad y deseo. De este modo, el teatro lorquiano se organiza en torno a un conflicto principal: el enfrentamiento del mundo íntimo con las fuerzas represivas externas que le impiden manifestarse y desarrollarse. El critico literario Ruiz Ramón vio en su teatro el choque entre dos principios denominados principio de libertad y principio de autoridad.

Yerma posee todas estas características del teatro lorquiano y forma una tragedia, el género favorito del autor pues “Hay que volver a la tragedia. Nos obliga a ello la tradición de nuestro teatro dramático. Tiempo habrá de hacer comedias y farsas. Mientras tanto, yo quiero dar al teatro tragedias”. La obra está dividida en tres actos y cada uno en dos cuadros en los que se combina magistralmente prosa y verso con un coro que permite emplear más la lírica; gran parte de la historia está escrita en verso.

Como recurso literario evidente en la lectura, y muy empleado por Lorca, encontramos el simbolismo. Ya el mismo nombre de la protagonista lo es pues significa “terreno inhabitado o infértil”. Hay una constante presencia disimulada al sexo con el fin procreativo desde las canciones de las lavanderas que aluden a la mitología clásica (donde no había más que nacimientos, bien queridos o no) hasta la misma presencia de vivir en el campo.

Yerma a María: «Las mujeres cuando tenéis hijos no podéis pensar en las que no lo tenemos. Os quedáis frescas, ignorantes, como el que nada en agua dulce y no tiene idea de la sed».

(Acto II, Cuadro II)

En consecuencia, se plantea un escenario incómodo para la protagonista Yerma ya que toda la sociedad la presiona de manera indirecta a ser madre; solo hay un personaje en toda la obra que afirma ser feliz sin hijos y no es otro que su propio marido Juan lo cual provoca un odio creciente en el corazón de Yerma a causa de su presión. Me parece increíble que Lorca en 1934 creara una obra que pintase tan bien una situación que se sigue viviendo hoy ya que no es raro escuchar la típica pregunta ¿para cuándo los hijos? A una mujer que ha entrado en la treintena. Por tanto, la represión, otro de los ejes temáticos, provocará el acto final de Yerma que, aunque desgraciado, es comprensible dado sus vivencias anteriores: no tiene acceso a la información sobre reproducción y a su esposo no le gusta que salga de casa sola y hable con la gente. Sin embargo, esto es Lorca y siempre ha de incorporar un personaje que muestra la existencia, aunque escasa entonces, de personas reaccionarias a estos convencionalismos:

Muchacha: Yo tengo diecinueve años y no me gusta guisar, ni lavar. Bueno, pues todo el día he de estar haciendo lo qu no me gusta. ¿Para qué? ¿Qué necesidad tiene mi marido? (…) Yo te puedo decir que lo único que he aprendido en la vida: toda la gente está metida dentro de sus casas haciendo lo que no les gusta. Cuánto se está en medio de la calle. Ya voy al arroyo, ya subo a tocar las campanas, ya me tomo un refresco de anís.

(Acto I, Cuadro II)

En conclusión, Yerma es una magnífica representación de la presión social que puede surfrir una mujer por ser mujer. Evidentemente, los tiempos han avanzado y mejorado (aunque siempre digo que falta camino todavía) dado que la mujer ya puede tener acceso a esta información y no se la destina para ser únicamente madre y esposa. De nuevo, Lorca provoca en el lector una profunda reflexión social y de la importancia de destruir estos convencionalismos sexistas. ¿Qué opináis vosotros?

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Quiero dar las gracias también a la editorial Plutón por confiar en este blog y permitirme colaborar con ellos con sus preciosas ediciones.

Un beso cafeteros 😊.

4 comentarios en “Yerma. Federico García Lorca

  1. ¡Me ha encantado tu lectura! Es tal como dices, resulta increíble que Lorca haya podido escribir con tanta lucidez sobre la presión que sentimos las mujeres para ser madres. Algo que todavía está vigente. Pienso que se habla muy poco de ese Lorca combativo, que supo meter y reflexionar en su obra sobre temas sociales fundamentales, ¡qué bueno que lo hayas traído y leído así! Un abrazo.

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