
AUTOR

Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Illinois, aunque por motivos familiares se mudó en varias ocasiones hasta que se estableció en Los Ángeles en 1934, en pleno centro de Hollywood que sería una importante influencia para su posterior trabajo de guionista. Desde entonces, se convirtió en un ávido lector y escritor aficionado; llevaba la literatura en la sangre y su imaginación creció con creces.
“Mi hermano siempre iba delante para llegar primero; una vez dentro la vieja bibliotecaria (con mi escasa edad todas parecían muy mayores) sopesaba los libros que yo llevaba y mi propio peso, y aun desaprobando la desigualdad, me dejaba correr de vuelta a casa, donde yo lamía y pasaba las páginas”
Ya en 1938 se graduó en el instituto, pero no pudo ir a la universidad por la economía familiar, por lo que, para obtener ciertos ingresos, se dedicó a vender periódicos de 1938 a 1942. No obstante, Bradbury no perdió el tiempo puesto que, de manera autodidacta, su tiempo libre lo pasaba en la biblioteca leyendo y escribiendo sus primeros cuentos. Así, vendió sus primeras creaciones a algunas revistas que acabaron siendo recogidos en Dark Carnival en 1947.
“La bibliotecas me criaron. No creo en las universidades. Todo lo que leí se lo debo a esos centros. Sacaba unos diez libros a la semana, lo que al año se traducía en centenares de volúmenes de narrativa, poesía, teatro. No me eduqué en la universidad, sino en la biblioteca y de allí me gradué cuando cumplí veintiocho años”. Entrevista del The New York Times.
De esta forma, comenzó sus andanzas en el mundo literario escribiendo cuentos y novelas de géneros diferentes, desde el policial hasta el realista, aunque su reconocimiento procede, principalmente, de sus clásicos de ciencia ficción con Crónicas marcianas (1950) en la que relata los seis primeros viajes hacia Marte y su conquista. Paralelamente, trabajó como argumentista y guionista destacando el trabajó que hizo con John Huston en la adaptación de Moby Dick para su película homónima dirigida en 1956. Sin embargo, en sus biografías se marca el año 1948 como el comienzo de sus escritos, aunque Bradbury ya llevaba años escribiendo en máquinas de escribir que alquilaba por horas en un local bajo diferentes pseudónimos (Edward Banks, Ron Reynolds, Guy Amory, Leonard Spaulding como mezcla de los apellidos de sus padres).
Con la publicación de Crónicas marcianas hizo un viaje a Nueva York para tratar de vender algunos cuentos ya que su esposa Maggie estaba embarazada y no tenían ingresos. Al principio no lograron ningún éxito hasta que la revista Doubleday le ofreció la publicación si reunía los relatos de manera que pareciese una novela. Bradbury pasó toda la noche trabajando para conseguirlo y, a la mañana siguiente, se presentó ante el editor con el argumento de que el hilo conductor era la crítica y denuncia a ciertas actitudes sociales. Con este éxito, consiguió que Crónicas marcianas se posicionase entre las tres obras mas importantes de ciencia ficción mundial del momento junto a La trilogía de la fundación de Asimov o de El mundo de los No-A de Van Vogt.
Ya en 1951 publicó Un hombre ilustrado, conjunto de narraciones que tratan los tatuajes de un hombre dotados de movimiento que representan escenas de un futuro cercano. Sin embargo, el éxito de esta compilación quedó eclipsado por Fahrenheit 451 (1953), escrita en nueve días.
Finalmente, falleció el 5 de julio de 2012 con noventa y un años en Los Ángeles, y a petición suya en el epitafio de su lápida pone “Autor de Fahrenheit 451”.
OBRA
En el s. XXIV los bomberos ya no apagan fuegos, los provocan. Así, Montag vive en un país en el que leer está prohibido porque provoca que la gente piense, reflexione. La felicidad debe ser una emoción forzada, no razonada. Ya no se queman bosques, sino libros.
Fahrenheit 451 es una novela de ciencia ficción que presenta un futuro distópico en el que la censura y el miedo son la base de la sociedad. La historia se cuenta desde una perspectiva en tercera persona conocedora de todas las acciones, aunque no se introduce en la acción como parte del elenco de personajes. Así, hoy os traigo una novela de ciencia ficción que muestra el futuro que Bradbury se imaginaba para el s. XXIV, aunque se asemeja, en cierto modo, a nuestros días.

Por otra parte, Fahrenheit 451 aborda diferentes temas. El más notorio podría resultar ser el de la censura, ya que la mayoría de las interpretaciones que ha recibido la obra siguen este camino, pero el propio autor afirmó que no es el tema principal sino la consecuencia del control que se ejerce sobre la población aportando una información parcial. No obstante, no podemos evidenciar esta cuestión dado que tiene profundas extrapolaciones a nuestra realidad (por desgracia, seguimos viviendo la censura, aunque puede que un poco más rebajada que en siglos anteriores). El objetivo principal de esta censura es conseguir que cada ciudadano tenga el mismo nivel de inteligencia y el mismo tipo de información, dada en las pantallas que hay en cada casa, para poder ejercer el control y poder sobre ellos.
En cuanto a la quema de libros me parece curioso destacar que no es una anécdota aislada de esta novela, ojalá lo fuese. Si volvemos la vista atrás y miramos la Historia encontraremos diferentes ejemplos en los que el poder ordenó este fuego con fines ideológicos o políticos. Algunos ejemplos serían los libros de alquimia de la Biblioteca de Alejandría ordenada por el emperador Diocleciano; las “hogueras de las vanidades” del dominico Savonarola a finales del s. XV en Florencia; la ordenada por el cardenal Cisneros durante el reinado de Isabel la Católica; o, la más conocida, la quema de libros del nazismo, aunque el motivo era más racial.

Por su parte, los personajes se dividen en dos tipos: los que se doblegan ante este control como Mildred o sus amigas que dedican su vida a ver las enormes pantallas de sus casas y solo hablar de lo que ven en ellas; y los que se rebelan recordando o guardando libros. Es el caso de Clarisse, la joven vecina de Montag, que con sus breves apariciones ya muestra el castigo que reciben las actividades contemplativas y cómo fueron sustituidas por elementos tecnológicos. También tenemos al viejo Faber, un señor que ha vivido con miedo de ser capturado, pero que le ha llegado la oportunidad de hacer algo contra lo que siempre ha odiado. Así, llegamos a Montag un bombero que empieza a cuestionarse la quema y qué cuentan esos libros para que tengas que ser destruidos. Este personaje refleja la importancia de cuestionarse nuestras acciones para no incurrir en la doblegación, para poder ser uno mismo, aunque por ello tenga que pasar un infierno.

En conclusión, Fahrenheit 451 es una novela distópica que muestra los estragos de un gobierno totalitario, controlador, y de no constatar nuestra información. Asimismo, refleja la importancia de que el pueblo esté ilustrado, sea inteligente por sus propios medios y se haga preguntas para poder evolucionar. Vaya, el abandonar el rebaño, aunque se te considere una oveja negra. Personalmente, la novela se ha convertido en una de mis distopías favoritas y cada vez que vuelvo a ella encuentro nuevas interpretaciones y reflexiones.
Y eso es todo cafeteros. Espero que os haya gustado, si es así le deis al botón de “me gusta” y os suscribáis si todavía no lo habéis hecho. ¿Habíais leído ya Fahrenheit 451? ¿Qué os ha parecido la reseña? Os leo siempre.
Un beso 😊.
no tenia idea de la adaptacion de los 60, ya la vere online.
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Si te interesa, también hay una adaptación a serie por parte de la HBO, aunque no la he visto y no sé qué tal está.
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